EL SUEÑO EN LA LITERATURA

Buenas noches, en primer lugar agradecer el espacio brindado por la BOLM para compartir con ustedes un somero recorrido por el mundo de los sueños desde la aproximación literaria . Como decía Borges, la literatura no es más que la continuación dirigida del sueño, como si sueño y literatura fuera una serpiente ourobórica mordiéndose la cola en un permanente círculo.

“A altas horas de la mañana” –dice la Sra Stevenson– “fui despertada por gritos de horror de Louis.  Pensando que tenía una pesadilla le desperté.   Él me dijo furioso “¿Por qué me has despertado? Estaba soñando un dulce cuento de terror”.  Yo le había despertado en la escena de la 1ª transformación”.

A principios de 1885 los pensamientos de Robert Luis Stevenson giraban en torno a la idea de la dualidad del bien y del mal en el hombre y de cómo incorporar dicha dualidad en un relato.

El resultado fue El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr Hyde.  Tras ser despertado Stevenson se lanzó febrilmente a escribir dicha narración y la completó en tres días, sin embargo las primeras páginas escritas esa madrugada, cuenta la leyenda,  fueron arrojadas al fuego  por su mujer, debido al alto contenido erótico que tenían y fueron reelaboradas posteriormente. He querido comenzar el encuentro de hoy  con esta alusión al sueño de Stevenson por parte de su mujer porque resume el sentido de la exposición. Y es que el Inconsciente se expresa en la literatura.

Bien, entonces no me refiero al sueño como topos literario, como recurso y pretexto creativo sino al sueño como fuente de inspiración creadora y por eso comencé con Stevenson.  Podriamos citar a Coleridge, a Mary Shelley, Gerard de Nerval , Lovecraft , Poe, Lautremont o Rimbaud como autores que reconocieron en algún momento la inspiración de origen onírico llegando hasta André Breton con su manifiesto surrealista en el que hace del sueño al único generador legitimado para la creación. Es curioso que en España a diferencia de Francia y sobre todo el mundo anglosajón no hayamos contado con tan gran eclosión del inconsciente a través del sueño en la actividad literaria aunque si en la pictórica (Dalí, Miró, Picasso, Goya por supuesto) etc.

El sueño ha enmarcado multitud de obras en la historia de la literatura y ha sido pretexto para la crítica y la sátira, pero ello no quiere decir que el autor hubiera soñado el contenido o por lo menos no se nos ha transmitido que fuera consciente de ello por eso me parece interesante resaltar este aspecto.

Así, en el Barroco el sueño aparece como un topos  de moda: La Vida es Sueño de Calderón, Los Sueños de Quevedo etc., El Sueño de una noche de verano con Shakespeare, pero ello no quiere decir que siempre soñaran lo creado o al menos no lo constatamos  aunque, y luego me referiré con más detalle a él, Shakespeare manifiesta en sus obras una profunda intuición sobre el poder de significación  y el enigma del Sueño. Freud, he de referirme a él, funda el psicoanálisis con La Interpretación de los Sueños en 1900 y escribió numerosos artículos y trabajos al respecto como sabemos. Sobre todo en el capítulo Teorías Científicas  se hace eco  de la intuición que han tenido a lo largo de la historia pensadores y poetas y se da cuenta de que las creencias populares son más acordes  muchas veces con las tesis psicoanalíticas que las  vacuas clasificaciones que hacen los científicos; así en la Ilustración y el Positivismo se quiso ver un absurdo sinsentido en las imágenes del soñador. No cabe duda de que desde antiguo el sueño tiene una fuerte carga profética como vemos en la Biblia; ya a Alejandro Magno se le atribuye el  interesante sueño del sátiro: sitiada la ciudad de Tiro, Alejandro sueña con un sátiro danzando y a la mañana siguiente sus onirománticos lo interpretarán como la certeza oracular de la conquista de Tiro como así fue. Aunque  ya la con perspectiva

analítica podemos leer el cumplimiento de un deseo largamente ansiado como puede ser la toma de una ciudad.

Freud en dicho capítulo   comenta siguiendo a Artemidoro de Éfeso, esta dicotomía básica  entre sueño oracular o la  llamada Visio, cuya procedencia es exterior  al soñante y los somnia, cuya procedencia es desde el interior del soñante. Dicha   división básica  se mantendrá durante siglos. No obstante, Aristoteles varios siglos antes ya reconocía la importancia de los órganos internos en la producción de sueños.

Rápidamente comentar que la Iglesia desconfiaba del sueño y de sus posibles interpretaciones como posibles engaños del Maligno ya que podrían encubrir  pervivencias del saber pagano pero al mismo tiempo incurría en una contradicción debido a la intensa presencia del sueño en la Biblia. Así que acabó aceptando el sueño  profético  con San Agustín y Alberto Magno pues en Números leemos:
“Oid mis palabras, si uno de vosotros profetizara, yo me revelaría a él en visión y le hablaría en sueños”. Y es la palabra de Dios asi que…….

Artemidoro los simplificaba también estableciendo una llana dicotomía: los oneiroi o sueños con significación profética (proyección de futuro) y los enipnia o sueños vanos. Virgilio dirá algo muy similar.

Voy a continuar con la Biblia pues en definitiva es el Libro de los libros o eso quiere decir, citando el sueño de Jacob y la escalera de los ángeles  pero antes comento el sueño de Adán y Eva.

El primer sueño que aparece en el Génesis es letárgico no es ni visio ni somnia (no hay imágenes) es más bien un simple sommeil o reposo y así dice el libro del Génesis: ”Entonces hizo caer Yavé sobre Adán un sueño letárgico y mientras dormía tomó una de sus costillas reponiendo carne en su lugar”

En el de Jacob que ya es profético :“ Partió pues Jacob de Berseba para dirigirse a Jarán.  Llegado al azar a cierto lugar se dispuso a pasar allí la noche, porque ya el sol se había puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso por cabecera y se acostó. Tuvo un sueño, veía una escalera que apoyándose en la tierra tocaba con su cima el cielo. 

Arriba estaba Yavé el cual dijo: “Yo soy Yavé el dios de Abraham. Yo te daré a ti y a tu descendencia la tierra en que descansas (…) Yo estoy contigo.  Te guardaré doquiera que vayas y te volveré a esta tierra  porque yo no te abandonaré hasta que no haya cumplido lo que  te he prometido”. Este sueño de Jacob me parece profundamente interesante porque es fundacional del que será el estado de Israel.  La promesa que encierra este sueño si la analizamos bien es la realización del sionismo. Más adelante llegará a ser hombre de confianza del faraón al interpretarle un sueño en que éste veía a siete vacas flacas devorando  a otras tantas vacas gordas. Además es curioso como aún queda memoria del hecho en nuestras lenguas, cuando hablamos de época de vacas flacas. Si hemos de creer el texto bíblico, gracias al poder oniromántico  de Daniel, Darío y Ciro serán benevolentes con el pueblo judío hasta el punto de concederles finalmente la libertad.

En un momento tan crucial  para la historia del cristianismo como es el juicio  de Jesús ante Pilato, leemos en Mateo 20-17 “ Estando en el tribunal, la mujer de Pilato envió a decirle, ”No resuelvas nada contra ese justo porque he sufrido mucho hoy, en sueños por causa de él.” Quiero señalar con esto la importancia acreditada por los antiguos en los sueños pero no sólo en las Escrituras también a un sueño deberíamos atribuir el triunfo del cristianismo en Occidente, pues la noche previa a la batalla de puente Milvio en que se decidía la suerte del Imperio de Occidente Constantino sueña con la cruz y oye la frase In hoc signo vinces “Con este signo vencerás” y cuenta la tradición que hizo pintar la señal de la cruz en los escudos de las tropas. También planea el sueño oracular la noche previa al asesinato de César  como narra Plutarco en Las vidas paralelas. Valgan como ejemplos de cómo siempre la significación del sueño ha estado cercana a momentos estelares de la humanidad y ello debería darnos que pensar. Freud  advertía que hacía mucho tiempo que el concepto de lo Inconsciente golpeaba a las puertas de

la psicología para ser admitido.  A este respecto, el romanticismo alemán de cuyas fuentes bebe  (Jakob, Maury, Schubert, Troxler ) había hecho de la frase “El sueño no es más que poesía involuntaria” una suerte de leit motiv. Voy a hacer un paréntesis  en relación con esta frase. Un paciente que tenía conocimiento de la lengua inglesa y había leído  a Proust me relató el siguiente sueño: ”Sobre un estanque se desliza un cisne blanco y piensa: ”Voy por el camino de Swann”. Swan es cisne en inglés y Swann es el apellido que aparece en el título de la primera novela que inicia la serie de En busca del tiempo perdido. El apellido termina en doble n pero se pronuncia igual produciendo un interesante juego homofónico. Emergió la interpretación de que iba por el camino de la pregunta. Es evidente la semejanza del cuello del cisne y el signo de interrogación. Me parece un bello ejemplo del aserto anterior. Si el sueño es una poesía involuntaria podríamos añadir que originada por el Inconsciente. En El poeta y los sueños diurnos escribe Freud :”Los mismos poetas gustan de aminorar la distancia entre su singularidad y la esencia generalmente humana y nos aseguran de continuo que en cada hombre hay un poeta y que sólo con el último hombre morirá el último poeta”. Filosofía y literatura jugaron con la idea del Inconsciente harto a menudo pero la ciencia no sabía emplearlo. Sin embargo, Freud no deja de observar que” la relación entre psicoanálisis y literatura es   conflictiva y tensa”. De acuerdo a Freud la literatura concurriría en una de las formas elaboradas en las que conseguiría destilarse el Inconsciente. La obra literaria existiría como fruto de una sucesión de representaciones que tiene su inicio en una circunstancia psíquica incognoscible directamente.

La aproximación psicoanalítica en la literatura es una forma de crítica, donde trabaja el inconsciente, tanto del autor como del lector. Si tomásemos una obra como el Finnegans Wake (del que hablamos en los Cursos de Lenguajes organizados por Sergio Larriera hace varios veranos) esto se podría constatar en grado sumo pues  el goce del autor y  su comunicación del mismo produciendo el goce del lector se producen de un peculiar modo.

Freud se sirvió en distintos momentos de mitos que la literatura vehicula: Edipo, Narciso, Moisés, incluso el mito de Tótem y Tabú, que Freud construye, ya está presente en sus notas esenciales en los mitos recogidos por Homero y más tarde por los trágicos. En la literatura él encontró verdades articuladas que elevó a la categoría de conceptos centrales.  En la tragedia de Edipo, por ejemplo, él supo leer una invariante estructural del sujeto.  El mito de Narciso pasó a ser, en su elaboración, un nudo constitutivo de la subjetividad.

Lacan por su parte, pudo enseñar la Ética del DESEO con Antígona, la tragedia del Deseo con Hamlet, la transferencia con el Banquete platónico. La humillación del padre en nuestro tiempo la pudo leer en la Trilogía de Paul Claudel.  Su singular lectura de Joyce le permitió elaborar un concepto clínico decisivo: el sinthome, artificio que algunos sujetos encuentran y en el que se sostienen para atravesar la vida-una suerte de flotador en el mar de las palabras- palabras que nos pueden enloquecer- remediando así la falla de la estructura. Y la creación literaria pues, podría operar como este artificio, como esta suplencia, ¿suplencia de qué? Pues la suplencia es algo que suple o compensa una carencia.  Es decir, la obra literaria o artística en general vendría a ser ese amortiguador frente a una falta, a un vacío estructural (que tenemos todos) que si no se gestiona adecuadamente desemboca en la locura del creador. Muchas veces esa creación operaría como un ralentizador, como un postegardor de un desequilibrio, de una insania a los que el creador estaría inevitablemente abocado. Los finales trágicos de tantos nos corroborarían esta conclusión: Rimbaud, Poe, Gerard de Nerval, Hölderlin , Lovecraft…etc. Y curiosamente todos ellos como veremos alabaron el mundo de los sueños o reconocieron la inspiración onírica.  A veces el autor no acaba en tragedia y también reconoce esa inspiración como es el caso de Goethe o de Coleridge.

Como escribe Freud en El poeta y los sueños diurnos: “Los instintos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de las fantasías, y cada fantasía es una satisfacción de deseos, una rectificación de la realidad insatisfactoria”. “El poeta-sigue Freud- hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo fantástico y lo toma muy en serio, esto es, se siente íntimamente ligado a él, aunque sin dejar de diferenciarlo resueltamente de la realidad”. Salvo-podríamos añadir- que entre en la psicosis. Por ejemplo Hölderlin se refugia con el pensamiento en la felicidad de sus primeros años, cuando aún se sentía protegido ,

encerrado en su sueño, cuando los astros eran sus hermanos. Dice en un poema: “¡Benditos seáis, oh sueños de la infancia que en mis ojos velabais el dolor de la vida. Habéis tornado en flores las ansias de mi pecho Y por vosotros tengo lo que nunca tendría”. Termina Freud este sabroso texto explicando por qué gozamos de la creación artística:  ”El verdadero goce de la obra poética se debe a la descarga de tensiones que se da en nuestra alma.  Quizá contribuye no poco a este resultado positivo el hecho de que el poeta nos pone en situación de gozar en adelante, sin avergonzarnos ni hacernos reproche alguno, de nuestras propias fantasías”. Ahora quiero dar paso a algunas referencias y fragmentos literarios que vienen a fundamentar el descubrimiento freudiano mediante la expresión de profundas intuiciones que sancionan sobre todo la satisfacción del deseo con mayor o menor distorsión. El  sueño de Penélope en la Odisea da cuenta a mi parecer de un claro conocimiento del mecanismo de condensación en el sueño.

Bajo una idea de sueño profético Penélope tiene la visión de la llegada de Ulises y la destrucción de los pretendientes en forma de una curiosa condensación y desplazamiento oníricos. Los pretendientes son gansos en el sueño y un aguilón llega y los destroza encarnando a Ulises. Entre los textos de Cicerón destaca uno por su alcance filosófico-religioso el llamado Somnium Scipionis o “Sueño de Escipión” que se halla en el libro VI del tratado De Re Publica  mediante un pretexto oracular – Escipión El Africano se le aparece a su hijo Escipión Emiliano,  para confirmarle un gran deseo: la conquista de Cartago y de Numancia, como asi fue. El padre muestra al hijo Cartago desde la altura y predice la victoria en dos años  

En nuestra lengua  Sebastián de Covarrubias da por primera una definición del sueño en 1611  en el conocido Tesoro de la Lengua Castellana o Española. SOÑAR : Del verbo latino somnio.  Son ciertas fantasías que el sentido común revuelve quando dormimos, de las cuales no hay que hacer caso y solo de aquellos sueños que tienen alguna apariencia de verdad por los cuales los médicos juzgan el humor que predomina en el cuerpo y no entran en esta cuenta las revelaciones santas o divinas como las hechas

por Dios a José: “Soñava el ciego que veya y soñaba lo que quería”. Soñava un perro que estaba comiendo un pedazo de carne, y dava muchas dentelladas y algunos aullidos sordos de contento….”. O la intuición del mecanismo onírico de deformación en Góngora en

SOMBRAS SUELE VESTIR

“El sueño es autor de representaciones

en su teatro sobre el viento armado

sombras suele vestir de bulto bello”.

Luis de Góngora

Vamos viendo la profunda intuición del poder del sueño en el Barroco por eso la mención de Shakespeare es fundamental porque él mismo es fundacional. Fue Herder el padre del romanticismo y no porque él escribiera poemas oníricos sino porque fue el primero en percibir sus analogías entre las poesías de las noches y las de los cuentos de hadas. El estudio de Shakespeare le puso sobre la pista y en un ensayo sobre el poeta inglés en 1773 Herder contrasta el mundo de los sueños y de la poesía. Desde esa fecha los poetas románticos  presididos por Novalis, Jean Paul,  etc., van a ser depositarios de un testigo (digo lo de testigo en dos sentidos) que leerá Freud a la luz del  quinqué analítico.

Escribe Herder  en dicho ensayo: “El sueño va  a buscar el abismo para sacarlos a la luz del sol, todos nuestros sentimientos secretos, esos que no nos preocupamos por conocer. Nos pinta personajes que no son ellos: son semejantes y distintos a un mismo

tiempo; el sueño traza sus dibujos al claro de luna. Lo mismo hace el cuento y la novela”.

Esta claro pues el comentario freudiano de que hacía tiempo que el Inconsciente llamaba a las puertas de la psicología o más bien el Inconsciente a las puertas de la

literatura. Sólo había que escucharlo adecuadamente como hizo Freud. Vamos pues con Shakespeare.

Por ejemplo en Romeo y Julieta, acto I, escena IV. Monólogo de Mercucio.

Romeo, enamorado, presiente que la fatalidad del inconsciente lo conduce hacia la amada que aún desconoce.

En el inconsciente, amo del destino, ya ha ocurrido lo que va a ocurrir.

Vamos a leer este breve fragmento de Romeo y Julieta.

Es la conocida escena del Baile, momentos antes de que Romeo se  prenda de Julieta.

Romeo: ¿Tienes tú ganas de entrar en el baile? ¿Crees que eso tiene sentido?

Mercucio: ¿Y lo dudas?

Romeo: Tuve anoche un sueño.

Mercucio: Y yo otro esta noche.

Romeo: ¿Y a  qué se reduce tu sueño?

Mercucio. Comprendí la diferencia que hay del sueño a la realidad.

Romeo: En la cama fácilmente se sueña.

(bella descripción poética de Mercucio)

Mercucio: De sueños voy hablando, fantasmas de la imaginación dormida, que en su vuelo excede la ligereza de los aires y es más mudable que el viento.

Romeo: Demasiado temprano llegaréis.  Me temo que las estrellas están de mal talante y que mi mala suerte va a empezarse en este banquete, hasta que llegue la negra muerte a cortar esa inútil existencia.

Pero en fin, el piloto de mi nave sabrá guiarla.  Adelante, amigos míos”.

El sueño emerge constantemente en el texto shakespeariano. En Marco Antonio y Cleopatra, en Julio César, en Ricardo III, en El sueño de una noche de verano

Finalmente en Hamlet podemos observar que la atmósfera es completamente onírica además de introducir un sueño como representación teatral dentro de la obra.

 Goethe no solía prestar gran atención a los sueños y decía no tener nada en común con los que denominaba poetas de la noche y de las tumbas de quienes se burlaba en el 2º Fausto por eso me parece interesante detenerme un poco en él.

En una carta a Herder fechada en 1788 escribe:” El mundo de los sueños no es sino una urna de lotería en que se encuentran confundidos innumerables billetes en blanco y premios sin valor, uno mismo se convierte en el sueño  en billete en blanco cuando se ocupa seriamente de esos fantasmas”.

Sin embargo 40 años más tarde en 1828, Goethe se toma en serio estos fantasmas y después de escuchar el relato de un sueño que le ha hecho Eckermann hace esta reflexión:”Hay extrañas fuerzas en la naturaleza humana y en el momento en que menos lo esperamos es cuando nos prestan ayuda”.

El único sueño de Goethe cuyo relato conserva verdaderamente el ambiente onírico es el que cuenta en su Viaje a Italia:
Llega a una isla de soberbia vegetación y tiene la certidumbre de que allí encontrará faisanes.  En efecto, los insulares le llevan unos espléndidos; pero como el sueño tiene la costumbre de metamorfosearlo todo, el plumaje de los faisanes se reviste de ojos multicolores, como el de los pavorreales.  El bote de Goethe recibe entonces aquella carga de faisanes  y la masa de plumas tornasoladas brilla a los rayos del sol.  Después de una tranquila travesía llega a puerto. Goethe dio una gran importancia a este sueño, que para él simbolizaba la cosecha de imágenes nuevas que había ido a buscar en Italia. Algún tiempo después podía anotar  en su diario que el sueño de los faisanes comenzaba a realizarse. Continúa: ”Porque en verdad todo lo que cosecho en esta tierra lo puedo comparar con esa preciosa caza, y ya presiento cuántas cosas pueden nacer de aquí. Estas imágenes nos regocijan, pues brotan de nosotros mismos; evidentemente, tienen una analogía con el resto de nuestra vida y de nuestro destino”. En el siglo XIX –nos vamos acercando a Freud– “Una vida lograda es un sueño de adolescente logrado en la edad madura” escribe Alfred de Vigny.

“Escrutando hondo en aquella negrura

permanecí largo rato, atónito, temeroso,

dudando, soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido jamás a soñar”. (Edgar Allan Poe) .

Coleridge, que escribió que las imágenes de la vigilia inspiran sentimientos y que en el sueño los sentimientos generan imágenes, protagoniza uno de los grandes episodios

de la relación entre literatura y sueños. El poeta inglés soñó con un poema de unos trescientos versos. Al despertar los recordaba con una increíble claridad y se puso a

escribirlos. Sin embargo, mientras lo hacía una visita inesperada lo interrumpió y después ya no pudo seguir porque no recordaba el resto. Solo pudo escribir unos cincuenta versos de su inconcluso poema Kubla Khan.

Según Lewis Carroll Tennyson soñaba su poesía y mucha de ella no

Llegaba a ser transcrita.

 En Más Allá del Muro del Sueño Lovecraft escribe:

“Me pregunto a menudo si la mayoría de la humanidad se ha detenido alguna vez a pensar en la enorme importancia que a veces tienen los sueños, y en el oscuro mundo al que pertenecen”. Lovecraft atribuyó a un origen de inspiración puramente onírica a relatos como Polaris .

“Puesto que yo es otro si el cobre se despierta clarín no es por su culpa”.

Rimbaud

Ya se anticipa la llegada del surrealismo  como se anticipó con Gerard de Nerval en Aurelia o el Sueño  en que éste desmenuza los mecanismos de desplazamiento y condensación. Nerval se quita la vida ahorcándose en 1855 una noche de invierno en París justo un año antes del nacimiento de Freud.

 Dice Nerval :” Un sueño que tuve me confirmó todavía más en este pensamiento…..Tres mujeres trabajaban en esta habitación y personalizaban, sin parecérseles absolutamente en nada, a parientes y amigos de mi juventud.  Parecía que cada una reunía las facciones de varias de estas personas. Oscilaban los contornos de sus rostros como la llama de una lámpara, y a cada momento algo de una de ellas pasaba a la otra; la sonrisa, la voz, el color de los ojos y del pelo, el cuerpo, los familiares gestos, se intercambiaban como si

hubieran vivido con una misma vida y cada una fuese compendio de todas las otras”. Evidentemente de Nerval está autoanalizando en su sueño los mecanismos oníricos que años más tarde Freud denominará como de condensación y desplazamiento.

Han pasado 24 años desde el texto fundacional de Freud y ya hay escritores con André Breton a la cabeza que le quieren dar un estatuto de importancia única a la inspiración onírica.

PRIMER MANIFIESTO SURREALISTA 1924

4. En el instante en que el sueño sea objeto de un examen metódico o en que, por medios aún desconocidos, lleguemos a tener conciencia del sueño en toda su integridad (y esto implica una disciplina de la memoria que tan sólo se puede lograr en el curso de varias generaciones, en la que se comenzaría por registrar ante todo los hechos más destacados) o en que su curva se desarrolle con una regularidad y amplitud hasta el momento desconocidas, cabrá esperar que los misterios que dejen de serlo nos ofrezcan la visión de un gran Misterio. La verdad y objetivo del sueño han sido más o menos reflexionados durante  milenios y aunque con clasificaciones a veces peregrinas  ya fueran oraculares o proféticas se vislumbraba la verdad onírica, la verdad de la necesidad del hombre de descansar tras la satisfacción aunque sea con el reposo del sueño de sus profundas insatisfacciones. Hemos podido comprobar pues, que la literatura llevaba más de 2000 años llamando a las puertas del Inconsciente, pero hacía falta que alguien como Freud escuchara esa llamada y abriera por fin esa puerta. Para terminar decir que confío en que la exposición de esta noche no les haya dado sueño y al caer en el sueño hayan soñado que estaban soñando que se hallaban en una conferencia sobre el sueño evocando así el bucle del poeta Chuang-Tzu  que soñó que era un hombre que soñó que era una mariposa y despertó y no sabía si era un hombre que había soñado que era una mariposa o una mariposa que estaba soñando que era un hombre.

Muchas gracias por su atención

BIBLIOGRAFÍA.

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ARTÍCULOS (Internet)

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-Leyeck Patricia. La Letra Interrumpida. (Edit. Escuela Freudiana de Buenos Aires)

-Mollo J.P., El Ulises de Joyce, Una aproximación desde el psicoanálisis.

-Oberset Ú ., La Teoría Psicoanalítica de los Sueños.

-Piglia R., Literatura y Psicoanálisis, Conferencia dictada en Buenos Aires 1998.

-Vallespir Nadal .,La Creación de la Narración y de la Transferencia en la

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